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domingo, 28 de mayo de 2017

SENDEROS POSITIVOS DE VIDA QUE GUÍAN EL DESTINO A VIVIR MEJOR...


Cuando caminas por senderos positivos de vida...Vas alfombrando  tu destino a la felicidad...
 A eso de caer y volver a levantarte, de fracasar y volver a comenzar, de seguir un camino y tener que torcerlo, de encontrar el dolor y tener que afrontarlo. A eso... No le llames adversidad, llámale SABIDURÍA...
A eso de de fijarte una meta y tener que seguir otra, de huir de una prueba y tener que encararla, de planear un vuelo y tener que recortarlo, de aspirar y no poder, de querer y no saber, de avanzar y no llegar. A eso..., no le llames castigo, llámale ENSEÑANZA...
A eso de pasar juntos días radiantes, días felices y días tristes, días de soledad y días de compañía. A eso..., no le llames rutina, llámale EXPERIENCIA...
A eso, de que tus ojos miren, tus oídos oigan, tu cerebro funcione, tus manos trabajen, tu alma irradie calor, tu sensibilidad sienta, y tu corazón ame... A eso..., no le llames poder humano, llámale PRIVILEGIO...
A la confianza, a la honradez, a la complicidad, saber aceptar los defectos y cualidades de la otra persona, saber escuchar, encontrar soluciones en caso de dificultades, saber a quién confiar ciertas cosas de nuestras vidas,... Es una comprensión sin necesidad de hablar, es poder compartir las alegrías, las penas, las lágrimas, los pequeños finales de felicidades, las dudas...A eso llámale AMISTAD
A eso de sufrir , de no tener envidia, de no ser jactancioso, de no envanecer; irritarse, no guardar rencor; de no gozar la injusticia, de gozar de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta… llámale AMOR...


Llamale1 from Ana Isabel Sanchez Mercado

POEMA DE VIDA...
La vida me enseñó mucho:
a perdonar sin entender porque pasan las cosas,
a amar sin que me amen,
a sentir sin que me sientan,
a tolerar sin que me toleren,
pero no me ha enseñado a sobrellevar la soledad,
a vivir sin una caricia,
sin un abrazo,
a levantarte a la mañana
y no encontrar nadie a tu lado,
a sentirte menos que nada
a querer gritar: estoy aquí, que me oigan,
pero también me ha enseñado
a recordar las cosas bellas,
el amor sublime de una madre,
la mirada tibia de un padre
y el acogimiento de tener simplemente la vida,
que ya es mucho pedir
y sentir que teniéndola
todo aquello que he escrito
puede cambiar algún día,
porque no olvides que amar, sentir, tolerar
y perdonar son parte de la misma
vida.

El corazón se cansa de creer, perdonar y esperar, pero nunca de volver a amar.
Sujétate fuerte de tus sueños. La esperanza en ellos te mantendrá arriba, si los sueltas la realidad te ahogará.
Aunque el día sea gris, trata de llenarlo de colores con una sonrisa.
Camina como si nunca hubieras tropezado, ama como si nunca te hubieran 

herido y serás feliz toda tu vida.

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