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lunes, 31 de octubre de 2016

LA NOCHE SE TORNABA OSCURA Y EL CORAZÓN SENSIBLE LATÍA BAJO LA SOMBRA... Y TU AMOR FUE EL SENDERO DE LUZ QUE ME RESCATÓ DE LAS SOMBRAS DE LA TRISTEZA.


Caminaba en absoluta oscuridad, desesperado por encontrar la salida, frágil y sensible me encontraba, cerrando mis ojos inundados de lágrimas. el camino ya no quería continuar, sentido en la vida no encontraba, cayendo de rodillas dispuesto a renunciar, un resplandeciente rayo de luz ilumino aquel sendero de profunda oscuridad, trayendo consigo esperanza, alegría y amor; radiante gema que en el camino extravió las ganas de vivir incendiaron aquel corazón, ese corazón marchito y moribundo que con tu simple sencillez, salvaste mi sendero, ahogándome en este mar de amor.
Acompáñame a desbravar el viento que arrulla con sus alas, la pradera tenue.

Muérdeme esta duda que en perpetuo olvido me ha olvidado en un sendero de frustraciones vacías de huellas tempestuosas y turbulentas.

Que el ocaso destelle colmado de luciérnagas peregrinas y te sorprenda reposando en mi halda. Regálame tu aroma de silencio, dibuja tus besos sobre mi respiro.
Deja atronar tu suspiro en el alma de la penumbra, compartiendo la melodía entre sábanas del amanecer que compusimos en medio del bosque frondoso, vigía de estrellas fugaces.
Quiero sentir tu susurro, como cuando soñamos caminar de la mano quebrajando hojas olvidadas por el tiempo.


Consiente mi desnudez en la serena plenitud de tus manos, que tus caricias caigan como gota fresca de lluvia sobre mi cuerpo. Contiene el latido incesante de mi pecho con tus cabellos mansos, pronuncia mi nombre en tu sonrisa. 
Beberé cada sorbo del rocío joven de tu amanecer entre mis brazos, de la noche extasiada de caricias mudas. Besaré tus ojos sonrientes ya dormidos.

Contemplaré con soberbia, centímetro a centímetro, cada rayo de luz acariciando tu voz sobre mi piel agrietada. 
Piérdeme de nuevo y déjame encontrarme en el sabor de tus dulces labios. Sorbo a sorbo enmudeceré tu ofrenda, cobijaré tu agasajo y calmaré tu alma. Amansaré con mi esencia esta vehemencia irascible que cae cual pétalo al arroyo de ternura ávido, que desiste a guardar esta noche en un recuerdo.


Si el mañana apaga al sol, habré atesorado cada susurro, cada caricia... Este amanecer.
Dibujaré tu mirada absorta, tatuaré cada beso en mi piel, que habrá sido refugio de delirio.
Que si el alba me descubre sin tus brazos a mi alrededor ya no podré sentir mi cuerpo.
La vida se dibuja vacilante en tu mirada y yo sólo puedo sonreír en tu silencio.
Todo el mundo hablaba cuando era niño, que Dios hacia las cosas maravillosas y la verdad no entendía porque decían eso, pero entendí hasta que te conocí y fuiste la luz en mi sendero de vida... supe que de Dios te había creado para mí, para llenarte de besos, abrazos, cuidarte y consentirte  para llenarte de amor.

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